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lunes, 1 de abril de 2013

DANIEL ROJAS PACHAS

VIRUS

Virulentos, prosaicos, rumiosos,
los críos descansan entre baños digitales
y la noche de Cien-fuegos estrellados (…)
revienta la garganta de tanta pobre muchacha (…)
“dulce gimiendo contra el parabrisas trasero”
y se repiten, graban, la cinta vuelve atrás, un percutor, un clic
y ruedan en su esfera.
Cada recuadro,
esquinas apacibles de la sombra pura de tu infierno (…)
La durmiente se consuela entre cada pierna
y entre aquella brasa ruinosa de celos
en que maltrechos ojos,
macilentos brazos desgajan la flor de las edades con un mapa hecho de insinuaciones las delicadas perforaciones del mal llamado “honra de doncellas”
pudre cada deliquescenia con amarga confusión de hibernaciones.
“No puedo reconocer ni mi propia piel”
ni la identidad de cada parte noble: Mudan las heridas, intercambiamos quejas sensoriales, telepáticos gestos (si es posible), con gargantas heladas y saltos de cada mugir de dedos encriptados, enfurecidos por las metálicas orugas y las cuerdas en que descansan tus uñas que van cosiendo mi subrepticio orgasmo y el rey de los putos, tu rey, el de todos nosotros, pálido como siempre, te espera y tiene en su cohorte a cien caballos de cien pretéritos cuerpos que han perdido su delicadeza y los úteros gozan confusos y tus señas brillan, ríen con la locura del beso y herméticos babean la suculenta cólera, madre hecatombe de tu patriarcal ceño, clausura, silente ronda y simulacro de venas dando latigazos a los sables del público perfil y muertos, muerto, muerta la codicia, oblicua se agrieta el nexo informe.


sábado, 9 de marzo de 2013

JOSÉ G. MARTÍNEZ FERNÁNDEZ

ETERNO HUGO CHÁVEZ FRÍAS

Duele el dolor del héroe.
Duele usted maestro de presidentes.
Su grandeza no cabe en una sola tierra.
Arde en todas las tierras...

No hay hombre más grande en América
que el que acompaña a Bolívar
ahora y por siempre en la historia.

viernes, 1 de marzo de 2013

ÓSCAR HAHN

TELEVIDENTE

Aquí estoy otra vez de vuelta
en mi cuarto de Iowa City
Tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell
frente al televisor apagado
La pantalla refleja la imagen
de la cuchara entrando en mi boca
Y soy el aviso comercial de mi mismo
que anuncia nada a nadie.

domingo, 10 de febrero de 2013

ARIEL SANTIBÁÑEZ

FOTOGRAFÍA DE ESTE TIEMPO
…y vi todas las violencias
Que se hacen debajo del sol…
(
Eclesiastés)
Del claroscuro salta el miedo
y cadáveres y verdugos y más verdugos de repente
o más victimas en este prolongado aire?
Entre labios de espantos y aniquiladas lágrimas:
nosotros.
Por cada pie encima, por cada rodilla quebrada
y rabia atada y sangre y más sangre desparramada:
nosotros,
-perteneciendo al sol de cada día-
ensimismados, adivinando en las noticias
aves oscuras desplegando alas y más alas,
adivinando ojos y signos detrás de las metrallas,
adivinando hileras de vietnamitas entregándose
al Juego de la Muerte:
¿y qué después de todos ellos?

viernes, 18 de enero de 2013

MAHFUD MASSIS


Poema de las manos muertas


Toma mi mano, este hueso que estará un día podrido. Apriétala, ponla sobre tu corazón mientras dura la noche.
Con ella escribo esta estrofa muerta, reviento una mariposa cada mañana. Con ella te digo adiós, pájaro viejo.
Mira mis manos. Sólo así comprenderás mi tristeza.
Si te rompieran el corazón, si te comieran el cerebro, tendrías estas mismas manos coronadas de aire invisible, de pámpanos muertos. Con ellas beberías
la sopa enlutada del invierno, rodeado de escarabajos y de hijos. Perro nuestro que estás en los cielos, ¡defiéndeme estas manos ! Que no se cubran de gusanos sino en la hora
en que los hurones levantan sus patas al atardecer, otras manos escriban : “fue un extraño salvaje en la tierra”. Encontrarás mi mano sobre el velador alguna noche, rodeada de carbón, incapaz de abrazar tu cintura, agarrando la sombra, el tabaco
del cigarro funeral en el viento.
En mi rostro -despiadado y distante- hallarás sólo una pagoda de hueso, el resto de una verdad enterrada.


domingo, 23 de diciembre de 2012

ANDRÉS SABELLA

HIMNO EN LA CORDILLERA DE LA COSTA

¡La piedra¡ yo quiero cantar la piedra: 
¡oh, madre oscura, mía, repartida! 
Cuando mi amor la toma y acaricia, 
en la mano me queda, pura y tibia, 
la forma tenebrosa de la Tierra.
La piedra es flor dormida en su tristeza, 
espuma de la Muerte, grave harina.
Tal vez la piedra sea una sonrisa: 
la del silencio puesto de rodillas, 
levadura de rabias y osamentas. 
La piedra en cuajos, como fruta seca,
 o en multitud de inmóvil fantasía,
 recuerda al hombre su raíz marchita: 
¡ella – la piedra – mendicante o cima, 
siempre es una más allá de sementeras!

jueves, 6 de diciembre de 2012

OLGA ROJAS OJEDA


DISTORSIÓN DEL TIEMPO

Diligente te busqué
a través del espacio cósmico.
Recorrí más allá del límite terráqueo,
del cielo, del sol y del Hades,
y de la pequeña inmensidad de tu universo.
Con la inquisitiva mirada
de mi sexto sentido,
olí el vinagre que apaga tu sed,
blasfemar escuché a los centuriones romanos,
Vi brillar el filo
de las acusadoras espadas
y sobre mi piel sentí
la corona de espinas que desgarran la tuya.

Con mil figuras paganas te creé,
de esas pecaminosas,
que trituran la conciencia,
que desolación, llanto
y cuerda locura provocan.

Infatigablemente te perseguí
en mi siempre bulliciosa soledad,
en mis realísticos sueños,
en mis mutilados amaneceres
sofocadas por mi falsa realidad,
con la enfermiza obsesión de mi mente,
que es más poderosa que la vida,
y más fuerte que la muerte,
y mas infinita que el nacimiento y el deceso
de la eternidad.

Por los cuatro puntos cardinales indagué por ti:
Por el norte y por el sur,
por el este y el oeste,
aun por el oriente y el occidente,
con las fuerzas que da
la debilidad del pensamiento,
con mi carme desposeído de espíritu
y con mi fracturado ser.

En mis entrañas vibró tu voz de múltiples estruendos
y en el torbellino del tiempo,
en fracción de segundos
me arrebataste hasta milenarios pasados, hasta el armagedón
donde una vez, nos enfrentamos tu y yo.
¡Había ya comparecido delante de tu trono blanco,
de tu ángel verdugo y de tu gran juicio final!