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domingo, 23 de diciembre de 2012

ANDRÉS SABELLA

HIMNO EN LA CORDILLERA DE LA COSTA

¡La piedra¡ yo quiero cantar la piedra: 
¡oh, madre oscura, mía, repartida! 
Cuando mi amor la toma y acaricia, 
en la mano me queda, pura y tibia, 
la forma tenebrosa de la Tierra.
La piedra es flor dormida en su tristeza, 
espuma de la Muerte, grave harina.
Tal vez la piedra sea una sonrisa: 
la del silencio puesto de rodillas, 
levadura de rabias y osamentas. 
La piedra en cuajos, como fruta seca,
 o en multitud de inmóvil fantasía,
 recuerda al hombre su raíz marchita: 
¡ella – la piedra – mendicante o cima, 
siempre es una más allá de sementeras!

jueves, 6 de diciembre de 2012

OLGA ROJAS OJEDA


DISTORSIÓN DEL TIEMPO

Diligente te busqué
a través del espacio cósmico.
Recorrí más allá del límite terráqueo,
del cielo, del sol y del Hades,
y de la pequeña inmensidad de tu universo.
Con la inquisitiva mirada
de mi sexto sentido,
olí el vinagre que apaga tu sed,
blasfemar escuché a los centuriones romanos,
Vi brillar el filo
de las acusadoras espadas
y sobre mi piel sentí
la corona de espinas que desgarran la tuya.

Con mil figuras paganas te creé,
de esas pecaminosas,
que trituran la conciencia,
que desolación, llanto
y cuerda locura provocan.

Infatigablemente te perseguí
en mi siempre bulliciosa soledad,
en mis realísticos sueños,
en mis mutilados amaneceres
sofocadas por mi falsa realidad,
con la enfermiza obsesión de mi mente,
que es más poderosa que la vida,
y más fuerte que la muerte,
y mas infinita que el nacimiento y el deceso
de la eternidad.

Por los cuatro puntos cardinales indagué por ti:
Por el norte y por el sur,
por el este y el oeste,
aun por el oriente y el occidente,
con las fuerzas que da
la debilidad del pensamiento,
con mi carme desposeído de espíritu
y con mi fracturado ser.

En mis entrañas vibró tu voz de múltiples estruendos
y en el torbellino del tiempo,
en fracción de segundos
me arrebataste hasta milenarios pasados, hasta el armagedón
donde una vez, nos enfrentamos tu y yo.
¡Había ya comparecido delante de tu trono blanco,
de tu ángel verdugo y de tu gran juicio final!

jueves, 22 de noviembre de 2012

NANA GUTIÉRREZ

LAS POETISAS

OJO!
Han de saber Ustedes
que no hay nada mas deplorable
nada mas fastidioso
que las Señoritas Poetisas!
Estas Señoritas han invadido el mundo
han invadido los Círculos Literarios
han hecho morir del corazón,
a varios catedráticos!
Las hay de todos colores
y de todas tallas:
Poetisas de bigote
Poetisas sin escrúpulos
Poetisas con dientes postizos
Poetisas con faltas de ortografía
Poetisas flacas como
agujas de costureras tristes.
Poetisas en busca de un marido
Poetisas terror de Editoriales!
Poetisas que persiguen
a los Premios Nacionales.
Poetisas madres de familia.
Poetisas que van por las calles
ubicando a sus victimas.
Y las hay peores:
Poetisas Lolitas
Poetisas beatniks
Poetisas con pantalones
Saint Tropez
(capaces de volver loco a
cualquier Poeta del gremio)
Poetisas que escriben con el dedo.
Poetisas que sueñan con ser hombres
Poetisas recién dadas de alta
del Hospital Psiquiátrico.
Poetisas en tratamiento perpetuo.
Poetisas de provincia
Poetisas de la Antártida
Poetisas capaces de odiosos recitales.
Poetisas a punto de suicidarse
Poetisas de vuelta del suicidio.
Poetisas para bautizos
Poetisas adictas
a tomar Coca Cola.
Poetisas de pelo en pecho.
Poetisas picadas de viruela
Poetisas Beatles.
Pero, Ojo! Señores, todas ellas
terminaran con esta
maquiavélica invasión
con esta lluvia
con este vendaval
con este azote
con esta nueva especie atómica
acabaran os digo
Con todos los Géneros Literarios!
¡Dios Mío!

domingo, 4 de noviembre de 2012

JOSÉ G. MARTÍNEZ FERNÁNDEZ

 BERTA ORTÍZ RIVERA

Soy incrédulo Señor de ti.
Te cito con mayúscula siguiendo la tradición.
Desde muy joven no he creído en ti.
No podría haber un ser que diciendo amar
permitiera alguna muerte.

Peor aún ahora que veo que en una de tus iglesias
van a hacer misa por la muerte de una luz tan bella
de una ventana tan clara, de una rosa infinita.

Murió hace quince años.
Es decir se fue tan joven, tan rápida como los astros,
como las aves ágiles.

Yo supe tarde de su muerte.
Otro aviso de misa me contó esa historia
viendo hoy domingo 4 de noviembre 
un diario veo que se cumplen quince años de su fin.

Tantos años ha que la muerte se llevó a esa bella.
Berta era como un montoncito de nubes límpidas.

Yo la conocí cuando era una niña.
Una frescura de amapolas...
cuando conversábamos de las simples cosas.

Era muy dulce y muy bella.
La muerte no tenía derechos sobre ella.

Yo he olvidado esas conversaciones
pero tengo en el pecho su voz y toda su belleza.

Mi amiga era muy hermosa cuando niña.
No supe más durante décadas hasta encontrarme con la noticia de su muerte.

Tan, tan bella...
esa niña de la Pacífico...

Ah...deberá estar en un sol, como ella, 
toda la grandeza de mi amiga
Berta Ortíz Rivera.


(Poema escrito en unos minutos de este 4 de noviembre de 2012)

viernes, 26 de octubre de 2012

JAIME MOYA ZÚÑIGA


MINICRISIS

Hoy tuve uno de esos días
en que no tenerte
me pareció la cosa más normal
del mundo.

lunes, 1 de octubre de 2012

STELLA DÍAZ VARÍN

VEN DE LA LUZ, HIJO

Que te ciegue la luz, hijo.
Ven de la luz;
Desde donde la pupila sueña
y vuelve atormentada,
como un escombro vivo,
como especie de flor, como pájaro.
Carbón de víscera terrestre,
así como víscera de árbol.
Deja que se ensañe la luz, hijo,
Desciende como los antiguos ángeles,
como los malos discípulos,
ardiendo en su pasión, desheredados.
Así como las fieras, hijo.
Incomprendidas del río, intocadas
absolutas, tristes.
Ese será el día
-presentimiento que no quise,
tú sabes, los conoces-
que tomaré la forma deseada.
Ojo de estiércol, húmedo;
aprisionaré tu llama,
tu superficie extraceleste
tu mirada de centro obscuro,
tu trigal;
la tibia voluntad de tu piel
me ayudará y seremos.
Nunca antes pudimos.
Yo era como esas pequeñas fuentes secas.
Desciende, hijo, de la luz;
avizora el espacio,
avizora el horizonte.
La curva que deja el corazón de un muerto,
la mano que se esconde,
la mano que nadie quiso acariciar.
Seremos.
Tú y yo venidos
irremisiblemente;
unidos como dos tallos jóvenes aún;
Queriendo apenas lo que no se nos dio.
Amando
lo que la luz aconseja:
el vértigo, la hondonada, el silencio.
el color de las piedras;
tantas cosas simples y distintas.
Llegaremos a amar la contextura de Dios
tan difusa;
tan perfecta como tus pequeños ídolos.
La madera de Dios
tan bella y roja
como el corazón de los árboles.
Tan bella y roja
como el corazón del veneno.
Que te ciegue la luz, hijo.
Que te atormente.
Ven de la luz, inúndate;
Ten la luz y desmiente la tiniebla.
Ven, hijo, arrodíllate.
Cree en los amaneceres.
En la luz son más bellos los ojos de Dios.

jueves, 6 de septiembre de 2012

ÓSCAR HAHN

EN UNA ESTACIÓN DEL METRO

Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos
y la perdieron para siempre entre la multitud
Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por la estaciones
y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles
Y quizás el amor no es más que eso:
una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro
y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre