VIAJES
Era el viaje de la luna
Alumbrando los rieles de mi destino.
El día que nace en viaje
Con el aroma lluvioso de suelo puneño.
Era el regreso profundo
Sobre las huellas del sol indígena.
Supe que mi sangre
Sólo entendía de andenes crepusculares
Y terrazas que esperan el pan matutino.
Supe que mis noches
No son sin los luminosos días,
Tejidos en el húmedo altiplano
Con olores de greda y lanas
Que alimentan mi alma nocturna.
Era un viaje de ida y retorno
Sumergido en cada estación de mis raíces.
Porque volvía infnitamente
Al ayllu-marca de la sombra antigua.
Porque volvía sin regresar
A la misma noche de los relámpagos.
Porque volvía sin haber partido
A las aldeas del vestigio lunar.
Era un viaje sin volver de la luz-chuyma
Del indio que abrazo nuevamente.
Retrocedía sonámbulo
A besar la piedra milenaria
Del sacrifcio incaico.
Subía encendido en lunas por la Apacheta
De escalas del altar solar.
Y llegaba al Macchu y al Huayna
Por el templo del maíz áureo,
Sobre puentes suspendidos del cielo,
Hasta llegar a la vertiente de las vírgenes.
sábado, 14 de mayo de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
MAYO MUÑOZ
ROSA DE FUEGO
En nuestro territorio
tenemos encendida
aún la rosa
y juramos
que ni siquiera
la mordedura del hambre
ni los húmedos ladrillos
podrán tapiarla para siempre
en el foso del silencio.
En nuestro territorio
tenemos encendida
aún la rosa
y juramos
que ni siquiera
la mordedura del hambre
ni los húmedos ladrillos
podrán tapiarla para siempre
en el foso del silencio.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
MIRKA ARRIAGADA
CASA NATAL I
Te acercas al mar
señor de maremotos y naufragios
Llevas un flotador amarillo
anillo de Saturno en tu cintura
Vas por ahí recogiendo el destrozo
Indagas la gaviota disecada
con su ruido de plumas
sonando a toda orquesta
Cuando un lobo marino
se arrastraba a escribir su testamento en la arena
fuiste elegida testigo solemne
Así por legado quedó entre tus manos
la brújula enmohecida que marca los presagios
Mucho más tarde
el mar se convirtió
en una belleza de fondo
Te acercas al mar
señor de maremotos y naufragios
Llevas un flotador amarillo
anillo de Saturno en tu cintura
Vas por ahí recogiendo el destrozo
Indagas la gaviota disecada
con su ruido de plumas
sonando a toda orquesta
Cuando un lobo marino
se arrastraba a escribir su testamento en la arena
fuiste elegida testigo solemne
Así por legado quedó entre tus manos
la brújula enmohecida que marca los presagios
Mucho más tarde
el mar se convirtió
en una belleza de fondo
jueves, 28 de octubre de 2010
LUIS PANGUE
NOCHE DE AMANTES
En el desván de los acusados
dan rienda suelta esa pareja de engaño
se esconden del sol
La luna es imposible verla desde el umbral
de aquella silenciosa ventana
Los amantes navegan en un sueño extraño
amuleto de mentiras dan la espalda al mundo
Cubren su rostro
con la máscara de la indiferencia
sin lanzar un estornudo
para no ser atrapados
Fumando un cigarrillo
cómplice de sus actos en aquellas jornadas
que nadie sabe, como tesoro escondido
se ríen de felicidad
en una noche de amantes.
En el desván de los acusados
dan rienda suelta esa pareja de engaño
se esconden del sol
La luna es imposible verla desde el umbral
de aquella silenciosa ventana
Los amantes navegan en un sueño extraño
amuleto de mentiras dan la espalda al mundo
Cubren su rostro
con la máscara de la indiferencia
sin lanzar un estornudo
para no ser atrapados
Fumando un cigarrillo
cómplice de sus actos en aquellas jornadas
que nadie sabe, como tesoro escondido
se ríen de felicidad
en una noche de amantes.
martes, 31 de agosto de 2010
VÍCTOR MUNITA FRITIS
BALADA DEL SUICIDA
Te quiero cantar mi balada muerta
compuesta en Chile a orillas de un desierto
te quiero cantar mi balada muerta
frente a las columnas de ley y lucha
cantar mi balada oscura,
a toda hora, en todo mar, en todo tiempo.
Mostrarte como atrapar secretos, para tejer la noche,
regresarte de un astro y arrinconarte en un río frenético
hasta que escuches el eco de mi balada herida.
Te canto mi balada rota
esa que emerge en la sílaba íntima del corazón,
esa que en ti se hace sal para las rocas,
esa que en mi cuestiona hasta los ojos del Señor.
Te canto mi balada oscura
esa que vive en los deprimentes paganos de mi patria
de aquellos tristes que recorren las calles tristes.
Te canto mi balada aborrecida sin vocales ni cuerdas,
a toda hora, en todo mar, en todo tiempo.
Te canto baladas negras con mi boca sin lengua.
Te canto mi canción suicida.
Tengo la vida rota en las orillas de Chile
y un desierto menstruante de ideas y palabras.
Te quiero cantar mi balada muerta
compuesta en Chile a orillas de un desierto
te quiero cantar mi balada muerta
frente a las columnas de ley y lucha
cantar mi balada oscura,
a toda hora, en todo mar, en todo tiempo.
Mostrarte como atrapar secretos, para tejer la noche,
regresarte de un astro y arrinconarte en un río frenético
hasta que escuches el eco de mi balada herida.
Te canto mi balada rota
esa que emerge en la sílaba íntima del corazón,
esa que en ti se hace sal para las rocas,
esa que en mi cuestiona hasta los ojos del Señor.
Te canto mi balada oscura
esa que vive en los deprimentes paganos de mi patria
de aquellos tristes que recorren las calles tristes.
Te canto mi balada aborrecida sin vocales ni cuerdas,
a toda hora, en todo mar, en todo tiempo.
Te canto baladas negras con mi boca sin lengua.
Te canto mi canción suicida.
Tengo la vida rota en las orillas de Chile
y un desierto menstruante de ideas y palabras.
domingo, 1 de agosto de 2010
RODOLFO HERRERA TAPIA
MECIMIENTO
En el orden de la noche
la gracia de la onda se entreteje
con mis pasos.
A bordo estoy. Mi nave duerme
rodeada de pájaros en vela
batiendo
entre mi proa y la rivera iluminada.
La brújula oscilante
bizquea rumbos sin puertos;
estelas hacia viejos faros apagados.
La suspensión potente enarca su ola,
palpado voy del sismo de las profundidades;
pulso cósmico
que se digna llegar a mis sentidos;
eco del Universo inacabable...
curvatura transparente,
realidad vertiginosa apenas intuida.
Mecimiento.
Yo, existiendo
a igual distancia de mí mismo.
Ego, mecido
en los sucesos de la Creación.
En el orden de la noche
la gracia de la onda se entreteje
con mis pasos.
A bordo estoy. Mi nave duerme
rodeada de pájaros en vela
batiendo
entre mi proa y la rivera iluminada.
La brújula oscilante
bizquea rumbos sin puertos;
estelas hacia viejos faros apagados.
La suspensión potente enarca su ola,
palpado voy del sismo de las profundidades;
pulso cósmico
que se digna llegar a mis sentidos;
eco del Universo inacabable...
curvatura transparente,
realidad vertiginosa apenas intuida.
Mecimiento.
Yo, existiendo
a igual distancia de mí mismo.
Ego, mecido
en los sucesos de la Creación.
lunes, 19 de julio de 2010
ANA CUADRA HERNÁNDEZ
ESPIGAS BLANCAS
Cae la nieve, cae cae
y en medio de sus
cristales vienen a mi
oído cánticos violetas...
Cae, cae rauda la dama
blanca en Escandinavia
y despierta azúl el medio
día.
Cae en grado cero
y tu estás tan lejos...
Caen y caen hojas muertas
del calendario...son
tantos años! y tu estás
ausente en mi concierto.
Cae la mañana, la tarde,
la noche, el dia en año
bisiesto,
los dias en el gélido
norte y mi espera s hace
eterna.
Cae, cae la nieve con
su manto de espuma
plateada,
cae la nieve y de espigas
cubre mi alma.
Caen los años junto a la
tempestad celeste y
vuelven los sueños a
ilusionarse en un punto
del orbe.
Cae, cae la nieve... me
abraza en velocidad
tensa y me desangro en
lágrimas azul violetas...
huyo al espacio infinito
para verte un solo
instante.
Cae, cae y vuelve a caer
la nieve y en su púrpura
cabellera arrastra la
pena de un NO! olvido.
Cae la nieve en rocios
azules...vuelve gris la
mirada vuelve de espinas
el corazón.
Cae la nieve, cuántos
dias más caerá sobre
mis hombros dormidos...
sobre mis ojos del
pacífico? ... Sobre la
luna que mira con su
sonrisa de Gioconda?...
Cae la nieve, cae cae
y en medio de sus
cristales vienen a mi
oído cánticos violetas...
Cae, cae rauda la dama
blanca en Escandinavia
y despierta azúl el medio
día.
Cae en grado cero
y tu estás tan lejos...
Caen y caen hojas muertas
del calendario...son
tantos años! y tu estás
ausente en mi concierto.
Cae la mañana, la tarde,
la noche, el dia en año
bisiesto,
los dias en el gélido
norte y mi espera s hace
eterna.
Cae, cae la nieve con
su manto de espuma
plateada,
cae la nieve y de espigas
cubre mi alma.
Caen los años junto a la
tempestad celeste y
vuelven los sueños a
ilusionarse en un punto
del orbe.
Cae, cae la nieve... me
abraza en velocidad
tensa y me desangro en
lágrimas azul violetas...
huyo al espacio infinito
para verte un solo
instante.
Cae, cae y vuelve a caer
la nieve y en su púrpura
cabellera arrastra la
pena de un NO! olvido.
Cae la nieve en rocios
azules...vuelve gris la
mirada vuelve de espinas
el corazón.
Cae la nieve, cuántos
dias más caerá sobre
mis hombros dormidos...
sobre mis ojos del
pacífico? ... Sobre la
luna que mira con su
sonrisa de Gioconda?...
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