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viernes, 19 de junio de 2015

CARLOS MONDACA CORTÉS




Lejana 


Llueve...Cae la noche mansamente, 
y el dolor de la sombra angustia y pesa 
y esta lluvia tediosa que no cesa 
de gemir en el alma y el ambiente. 

Pienso en todo y en nada. Suavemente 
siento un vago recuerdo que me besa 
Una esquila solloza su tristeza 
y algo pasa aleteando por mi frente. 

Temblorosa campana del convento, 
tal vez trae tu queja la plegaria 
de lo que pudo ser y nunca fue... 

Tiene humedad de lágrimas el viento: 
llanto tal vez de aquella solitaria, 
de aquella que me amaba y que no ame.

lunes, 18 de mayo de 2015

MARIA ISABEL PERALTA


CANTAR


Duéleme el cantar, si canto,
duéleme el reír, si río.
Madre, ¿por qué sufro tanto,
que, hasta el zumo que se exprime
en mi lagar, es amargo?

La herida, recién bierta,
y la ya cicatrizada
que teñida está de rojo,
parece también que sangra.
Me duelen, Madre, me duelen...
¡Estoy toda lacerada!

No hay bálsamo para llagas
ni palabras de milagro.
Ha de írseme la vida
como el perfume del vaso.
Madre, se me va el perfume...
¡Y ni sabrán que he pasado!

miércoles, 15 de abril de 2015

ROBERTO FLORES ALVAREZ

ROMANCE DE LA AÑAÑUCA (FRAGMENTO)

Añañuca solitaria
-sangre del cobre florida-
en la acuarela de mi alma
eres recuerdo y herida.

Rojo dolor del minero
hondo cantar de esperanzas,
en el fulgor del lucero
están dormidas tus ansias.

Hermana de los copihues
-talle verde, rojos labios-
sobre sus mesas humildes
los campesinos te amaron,

y es coralina tu gracia,
añañuca de la aurora,
cuando te luces prendida
al pecho de las pastoras.

¡Cuando sus notas desata
la ruda orquesta del viento,
eres Pavlova escarlata
danzando sobre el desierto!

Junto al esquivo sendero
luces bermeja alegría;
¡lamparita de minero,
que buscas vetas perdidas!

Son los cactus de las cimas
tus centinelas agrestes;
con sus espadas de espinas
montan guardia en el oriente.

viernes, 30 de enero de 2015

MARÍA MONVEL

                      Dónde Se Fué Mi Vida 


¿Dónde se fué mi vida?
¿Dónde se fué mi vida
cuando se fué mi estrella?
¿Si huyó de mí, quién sabe,
o es que no puedo verla?
¿Es que me cogió el alma
una brutal ceguera?
¿Se ha anulado mi tacto
que palpa sin que se sienta?
¿Mientras estás conmigo
me destroza tu ausencia?
¿Me llamas y me besas
sin que escuche ni sienta?
¿Me oprimes en tus brazos
mientras te sueño muerta?
¿Tú, huirte? ¿Tú dejarme
en soledad inmensa?
¿O es la locura acaso
quién puebla mi conciencia?
¿Es verdad que te llamo
sin alcanzar respuesta?
¿Pido, inútil, tu amparo
mientras alguien me acecha?
¿Grito y tú no respondes?
¿lloro y tú no me besas?
No, tú me abandonas…
¡Yo me he tornado ciega!
Tú no me abandonaste:
fui yo como antes fuera…
Me llamas y no escucha
mi corazón de piedra.
La luz ya no me sirve
para verte con ella.
Mis manos ya no logran
palpar carne tierna.
Ni mis labios alcanzan
el beso que me entregas.
Perdí yo los sentidos
con que te adoré ciega,
y mi alma mutilada
que al no vivir no vuela,
me ha dejado una vida
que no alcanza a tu estrella …
¡No penetra tu grito
tras la muralla eterna!
Si lograra tu cielo,
o bien tu noche negra …
No quiero aire, si no es
ese tu aire de seda.
Quiero cortarte rosas:
las que en tus prados crezcan.
Quiero la noche obscura
en donde tu alma duerma
Quiero tus mares hondos
o bien tu obscura piedra.
Quiero un hueco en la almohada
donde está tu cabeza.
¡Quiero ese cielo azul
donde acaso te encuentras!…
¡Reza dulce rosarios
con tus manos de seda!.
¡Dale a Dios tu sonrisa
para que a ti me vuelva,
y a tu hermana la Virgen,
acércate, hechicera !…
¡Qué me dé lo que tienes,
que me dé lo que tengas:
la vida en donde yazgas,
la muerte, si estás muerta!.

jueves, 20 de noviembre de 2014

ROLANDO MARTÍNEZ TRABUCCO

CIUDAD FRONTERIZA

lunes cuatro / regimiento el buitre
sol casi una ampolleta profesando su soberanía
no hay otra luz mi cabo: le digo a los jotes-más-negros-de-la-negrura
la respuesta es un espejismo 
casi cuarenta medusas imitando un movimiento militar:
volantines chupete 
en sincronía 
con el viento bélico 
/ de la primera estrella

pienso: nunca antes el far west 
se mostró tan falto de jinetes
(mariposas o pololos secos / crujen bajo la marcha conscripta)
como en este balneario donde apenas la táctica dibuja
al matapiojo disfrazado de tecnología

es lo que hay musitan los pimientos
mientras arenga la banda de bronce su cumbia metralla
/ del otro lado del espacio aéreo:
un chincol pita como es de costumbre 
mientras la línea de fuego dispara un bus que viaja desprovisto de silencio

bienvenido a la ciudad de arica –paisa-
esta es la guerra: un cráneo de perro sobre un cierre 
/ masacrado de polillas
la pólvora vacía: no la propaganda del televisor

miércoles, 22 de octubre de 2014

JOSÉ G. MARTÍNEZ FERNÁNDEZ

UN DÍA COMO HOY LIDIA HORTENSIA SE FUE A LOS ESPACIOS ASTRALES

Es 22 de octubre de 2014.
Hay sol en Arica.
Un poco ardiente.
Es miércoles y corre mucha gente por las calles.
Es 22 de octubre de 2014.

Y hace tantos y tantos años
que volaste como un volantín bello.

¿Había niña más bella que tú?

El 22 de octubre de 1967
toda, toda tú, invadiste espacios astrales.

Éramos tan jóvenes. Todos
liceanos, cimarreros, alegres y tristes
y tú nos diste la pena más grande.

A los 14 hermosa te fuiste.
Un domingo trágico.
Un domingo de sangre.

Allí nos dijiste adiós a todos.
Sin pañuelos.
Adiós te dijimos, hermosa.

Adiós
Lidia Hortensia Pepe Victoriano.

Que los soles de tu espacio de hoy
te sigan acariciando la piel
y los sentimientos, los tantos sentimientos
que guardamos para ti,
niña de las estrellas niñas como tú.


martes, 30 de septiembre de 2014

MANUEL MAGALLANES MOURE



Nadie ve, ni tú misma


Como el rayo de sol que envuelve al árbol
y que hace florecer todas sus ramas;
como la onda de agua cristalina
que da al rugoso tronco fresca savia,
así en redor de mí, como un divino
efluvio que hace florecer mi alma,
así como la onda cristalina,
dándome un vigor nuevo estás, mi amada.

Como la flor su aroma, como el rayo
de sol su aura ardiente, como el agua
su frescura vital, así te llevo
conmigo, así de mí nunca te apartas.
Ante mi vista erguida te hallo siempre,
siempre estás al final de mis miradas:
te ven mis ojos cuando estoy despierto,
y si dormido estoy te ve mi alma.

Aunque nunca se unieron nuestras bocas
y nunca nuestros brazos en guirnalda
de amor entrelazáronse. mis labios 
están sobre tu boco perfumada
continuamente. Nadie, ni tú misma,
nadie ve con qué dulce, con qué blanda
suavidad van mis labios oprimiendo
tu boca tan pequeña y tan amada...

Nadie ve, nadie ve cómo rodean
mis brazos tu cintura delicada;
cómo mi cuerpo roza el cuerpo tuyo,
cómo te estrecho a mí, cómo te palpan
mis manos temblorosas. Nadie advierte
cómo, ávido de tí, caigo a tus plantas!
Nadie ve, ni tú misma, que te adoro
con toda la ternura de mi alma...