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jueves, 6 de septiembre de 2012

ÓSCAR HAHN

EN UNA ESTACIÓN DEL METRO

Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos
y la perdieron para siempre entre la multitud
Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por la estaciones
y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles
Y quizás el amor no es más que eso:
una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro
y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre

domingo, 19 de agosto de 2012

MAYO MUÑOZ

CARTA A MI HIJA



(Iquique, 21 de diciembre de 1907)



Hija, cuando leas esta carta, talvez ya no esté sobre la tierra.



Me habrán muerto y enterrado en oscuro pudridero



bajo llaves siniestras del silencio.



Han rodeado la plaza los mastines,



los mismos que tapiaron con trinita ayer



los sueños estañados de mi padre en la doliente Oruro.







Te escribo arrodillado ante el abismo



y aún cuando diciembre cubre Iquique con metálica tibieza,



la soledad desgaja su frío vellocino.



¡Cuculí del Ande, que pastoreas los cielos de la infancia,



si vine a este salitral a conquistar la fragancia de los sueños,



es porque te amo y quisiera en tu frente mi semilla!







Frente al bronce cantarino de esta escuela,



aprieto el crucifijo que tallaste dulcemente



a golpes de oración y bofedales.



La muerte calza las jinetas del oprobio y no me importa,



pues nosotros, carajo



-aprendices de la luz más honda del honor-



¡Muriendo con chilenos!







Hija, mañana ven a verme



no importa que no encuentres mi cadáver,



no importa que no sepas dónde poner las perlas de la pena.



Ven y quédate a vivir cerca de este mar que hemos perdido.



Hija mía, la herencia que te dejo,



es la conciencia que conquisté con mis hermanos



escupiendo por el hígado la sangre.



Hija, que en tu felicidad se cuaje mi venganza,



pues ya no tengo más sangre para darte.



¡Ya no tengo más sangre para darte!















viernes, 20 de julio de 2012

JOSÉ G. MARTÍNEZ FERNÁNDEZ


EN EL CORAZÓN DE UN HOMBRE HAY UNA HERIDA MUY MARCADA



lo digo por la luz que afuera marca el ángulo vidrial

de mi departamento

sin ninguna gota de agua o con todas

me he pasado los años mirando el cielo que me negaste

a veces me gusta y a veces me da ira

pero el placer de seguir por tus ríos me llena de una alegría

que quizás sin tu marca nunca tendría

eres esa alegría y eres el dolor, esta herida es muy ancha

y tú la sabes

y es largamente nostálgico sentir que tu mar

está muy lejos en el tiempo

que ya no puedo tener de tu sangre

los sueños de unos niños

que a estos jardines viajarían

y así se me van los días

con la sola idea de ti.

lunes, 9 de julio de 2012

NEFTALÍ AGRELLA


TODOS QUEREMOS NAVEGAR




Entre oblicuas linternas que rayan singladuras

el piloto desdobla el tapiz de los viajes

desde polos de yeso hasta los ecuadores

que zarpan cargados de frutas maduras.




Y los barcos se llevan en sus ramas sin hojas

enredadas como serpentinas

las músicas marinas

hasta el borde azul de las extensas radas

Ahora

frente al puerto

ha venido a quedar anclado el ARCO IRIS

con el casco pintado de siete colores.



viernes, 29 de junio de 2012

JUAN CARLOS GARCÍA ARAYA


LA TUMBA DEL VIEJO MARX


Visito a Marx que yace en Londres
en un antiguo cementerio
reunido con su familia,
pero no descansa en paz.

Fotografío otras tumbas
donde se restituyen a la tierra
Claudia Vera Jones y Saad Mohamed Alí
Ian Dorans y Yussuf Mohamed Dadoo,
marxistas de otros pueblos
que tampoco descansan en paz.

Mientras exista un ser humano con hambre
ni los muertos y aún menos los vivos
deberían descansar en paz.

domingo, 17 de junio de 2012

NANA GUTIÉRREZ

VERANO

Me parece de
pronto que el
Verano está
ahí en la
mirada
redonda de mi
perra en los
cabellos finos de
la ducha quizás
en la prematura
muerte de
alguna
mariposa ahí
en las
cosas más
amarillas o
más
simples.

domingo, 3 de junio de 2012

ARIEL SANTIBÁÑEZ

OFICINA CHACABUCO


Mientras espero

la película dominguera

del viejo teatro

o el pitazo de algún tren

que traerá nuevos rostros,

asisto a la escena repetida:

la soledad levanta sus huesos

y asusta fantasmalmente al viento.